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¿Se puede pedir una hipoteca teniendo un préstamo personal?

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Comprar una casa es el proyecto financiero más grande que la mayoría de nosotros afrontaremos. Sin embargo, antes de llegar a la firma, el banco debe asegurarse de que podremos devolver el dinero sin problemas. Una de las dudas más frecuentes cuando alguien decide dar este paso es si es posible conseguir la hipoteca teniendo ya un préstamo personal activo, como el de un coche o una reforma.

La respuesta es que sí se puede, pero el proceso es más estricto. El banco no solo va a mirar cuánto dinero ganas cada mes, sino cuánto de ese dinero ya está comprometido en pagar otras deudas. En este artículo vamos a explicarte de forma sencilla cómo influyen tus préstamos actuales y qué puedes hacer para que el banco te dé el «sí».

¿Qué deudas computan a la hora de solicitar financiación?

Cuando pides una hipoteca, el banco hace una radiografía de tu situación económica. Para ellos, no eres solo una nómina; eres un conjunto de ingresos y gastos. Para saber qué deudas tienes, el banco consulta un registro oficial llamado CIRBE. En este registro aparecen todos los préstamos que tienes contratados en cualquier entidad, siempre que la cantidad supere los 1.000 euros.

Es muy importante entender que el banco lo sabrá todo. No sirve de nada ocultar que estás pagando un préstamo en otra entidad, porque los datos están cruzados. El banco sumará todas tus cuotas mensuales para calcular cuánto dinero te queda libre al final del mes.

Préstamos personales y créditos al consumo

Bajo este nombre se esconden las deudas más habituales de las familias:

  • El préstamo del coche: es la deuda previa más común y la que suele tener cuotas más altas.
  • Préstamos para reformas: si pediste dinero para arreglar tu cocina o baño.
  • Créditos para estudios: financiación de másteres o carreras universitarias.
  • Financiación de compras: el pago a plazos de un televisor, un ordenador o un teléfono móvil.

El problema de estos préstamos es que suelen ser «caros». Tienen intereses más altos que una hipoteca y se devuelven en pocos años (normalmente entre 5 y 8). Esto significa que la cuota mensual es elevada y le quita mucho margen de maniobra a tu sueldo para poder pagar la nueva hipoteca.

¿Cuándo te dirá el banco que «no»?

El banco utiliza una regla muy sencilla para decidir si te presta el dinero: el límite de endeudamiento. La mayoría de las entidades financieras consideran que una persona vive de forma desahogada si dedica, como máximo, el 35% de sus ingresos netos a pagar deudas.

Si la cuota de tu préstamo del coche más la cuota de la hipoteca que quieres pedir suman más de ese 35%, el banco te denegará la operación. Ellos piensan que, si dedicas más de ese porcentaje a las deudas, ante cualquier imprevisto (como una avería del coche o un gasto médico), podrías dejar de pagar la hipoteca. Para el banco, tú ya tienes demasiadas cargas y prefieren no arriesgar su dinero.

Estrategias para conseguir la hipoteca si ya tienes un préstamo activo

Si tienes un préstamo personal y tus ingresos están un poco ajustados, no significa que debas renunciar a comprar tu casa. Existen soluciones que puedes poner en marcha antes de ir a hablar con el director de tu sucursal.

¿Vale la pena liquidar el préstamo antes?

Esta es, sin duda, la mejor opción si tienes algo de dinero ahorrado. Muchas personas prefieren guardar sus ahorros para dar una entrada más grande a la casa, pero a veces es un error.

¿Por qué es mejor quitarse el préstamo personal? Porque al eliminar la cuota mensual de ese préstamo, tu capacidad de pago a ojos del banco «crece» inmediatamente. Si dejas de pagar 200 euros al mes por un coche, el banco entenderá que tienes esos 200 euros disponibles para la hipoteca. Esto puede ser la diferencia entre que te concedan el préstamo o que te lo denieguen. Además, te ahorrarás los intereses del préstamo personal, que siempre son mucho más caros que los de la hipoteca.

El papel de un segundo titular o avalista

Si no tienes ahorros para cancelar tus deudas previas, la solución suele ser añadir a otra persona a la hipoteca.

  • Segundo titular: si pides la hipoteca con tu pareja, el banco sumará los dos sueldos. Al tener más ingresos totales, el peso del préstamo personal que ya tenías se vuelve mucho más pequeño en proporción al dinero que entra en casa. Es la forma más fácil de «diluir» la deuda.
  • El avalista: aunque un avalista no paga la hipoteca cada mes, ofrece al banco la seguridad de que, si tú no puedes pagar, hay otra persona con bienes o ingresos que responderá por ti. Esto ayuda a que el banco confíe más en tu perfil, aunque hoy en día lo que más valoran es que tú mismo seas solvente.

¿Es buena idea pedir un préstamo personal para pagar la entrada de la vivienda?

Esta es una duda muy frecuente, sobre todo entre los jóvenes que tienen buenos ingresos pero no han tenido tiempo de ahorrar el 20% que suele pedir el banco para la entrada. Sin embargo, la respuesta es clara: es una idea muy peligrosa y suele acabar mal.

El banco quiere ver que eres capaz de ahorrar por tu cuenta. Si pides un préstamo personal justo antes de la hipoteca para cubrir la entrada, el banco lo detectará en la CIRBE o viendo los movimientos de tu cuenta corriente. Esto provoca dos problemas graves:

  1. Desconfianza: el banco pensará que si no has podido ahorrar ese dinero, no eres una persona previsora o responsable con sus finanzas.
  2. Asfixia financiera: empezarías tu vida en la nueva casa teniendo que pagar dos cuotas: la de la hipoteca y la del préstamo de la entrada. Esto es muy arriesgado porque cualquier subida de precios o de tipos de interés podría hacer que no llegues a final de mes.

La gran mayoría de los bancos, si detectan que el dinero de la entrada viene de otro préstamo, cancelarán la hipoteca inmediatamente, incluso si ya estabas a punto de firmar ante notario.

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